viernes, 28 de agosto de 2009

¡Burundi tiene una Reina ... ! (1ª parte)


... ¡Una Reina de la Paz y de la Reconciliación !




Por fin llegó el día tan anhelado ... ¡el 15 de agosto! ... después de 3 años de preparación. Queríamos coronar a María como Reina de la Paz y de la Reconciliación. He aquí un pueblo que daba frutos de conversión.



Toda la ciudad de Bujumbura, la capital de Burundi, estaba conmovida. Ya el día anterior (viernes 14 de agosto) 10.000 personas se encontraban congregadas alrededor del santuario de nuestra Madre. El 15 mismo, el número de fieles creció considerablemente llegando a las ¡30.000 personas! Cada vez que uno debía pasar de un lado a otro en nuestro terreno, teníamos grandes dificultades, pues no hallábamos donde poner el pie, a causa de la multitud.


Aspectos de la multitud de ese día 14 de agosto: el Movimiento de Schoenstatt y sus banderas.


Las mamás.


Los niños siempre juegan.


Los hombres más viejos, orgullosos de venir a esta fiesta.


Aspectos de las multitudes sobre el césped.

Había todo tipo de gente de ambos sexos: niños, jóvenes y adultos, pobres y ricos, gente de las distintas provincias del país y gente de los países vecinos: del Congo, de Ruanda y de Tanzania. Llegaban apretados como sardinas en camiones, buses, y a pie.


Venir a pie: No importaba el sacrificio, con tal de saludar a nuestra Madre y Reina.

Era conmovedor ver las gentes humildes, con ropas descoloridas, con simples hawaianas en los pies junto a las gentes elegantes. Todos eran un solo corazón, todos estaban unidos en tres cosas: querían agradecer, pedir gracias y contribuir con las ofrendas de sus corazones a María, Madre y Reina.


Imagen de María en la Iglesia: en kirundi está escrito: Reina de la Paz, ruega por nosotros.

Nadie quería ahorrar sacrificios con tal de estar junto a nuestra Madre en este momento tan importante para ella: ¡su coronación!

Los organizadores habían hecho todo lo posible para servir a la gente de la mejor manera: para tener el agua necesaria, para mejorar los baños, etc.


El equipo de la Cruz Roja, contento de servir.

Yo pensaba: cuantas veces en estos 13 años vividos en Burundi, cuantas veces, en este mismo lugar, yo vi miles y miles de personas, huyendo de las balas y de la muerte. En ese tiempo, la gente buscaba un refugio donde nuestra Madre. Nuestro santuario no tenía armas que ofrecer, pero tenía algo (o más bien "alguien") que para el pueblo era mucho más importante: María, con su Divino Niño en los brazos. Ella era capaz de ofrecer protección, y los hechos probaron que la intuición popular era cierta. María era una madre llena de amor, pero a la vez, era fuerte y poderosa.


Miles y miles de refugiados: foto de julio 2003, delante del Santuario.


En 2003: en medio de los refugiados: una madre con su hijo.

Ahora, ese mismo pueblo, quería agradecer a la Virgen por la protección recibida durante tantos años. Toda esta multitud venía para ofrecerse, con el objetivo de construir una nación nueva, un pueblo de hermanos, donde cada uno pueda tener pan, respeto y alegría.

Coronar a María significaba ponerse a disposición de la Reina para construir su reino, el reino de su Hijo Jesús.


La corona que le regalamos a María llevaba 3 signos importantes:
  1. El tambor con los colores de la bandera nacional. Tambor es signo del reino, del poder político. Ahí debe comenzar la conversión.
  2. Los anillos matrimoniales: signos de la familia. Figura clave en la conversión del país.
  3. La vasija de greda con 3 pajitas para tomar juntos la bebida, según la costumbre tradicional. Signo de la amistad y reconciliación.

La tarde de ese 14 de agosto, se podía ver como esta multitud inmensa oraba alrededor del santuario. Se notaba claramente que para la gente, esto no era una excursión, sino una peregrinación. Estos peregrinos habían venido a rezar y todo el mundo se daba cuenta de ello, sin duda alguna.



Las filas alrededor de los sacerdotes que confesaban eran enormes. Los sacerdotes que ayudaban para ofrecer el sacramento de la reconciliación no daban abasto para acoger a tanta gente.



Realmente era emocionante el ver este espectáculo: en un país antaño dividido por el odio, ahora eran multitudes que venían al santuario de nuestra Madre María con el fin de encontrar una conversión sincera delante de Dios. Por ello podemos decir ahora que ... ¡la estrella de la esperanza se eleva sobre el cielo de Burundi! De una conversión sincera, solo podemos esperar buenos frutos.


Misioneros de la Virgen Peregrina. Son miles y miles las familias que visita la imagen de la Virgen Peregrina evangelizando los hogares. En esta ocasión estas mismas familias venían a devolverle la visita a la Virgen.


Dos delegaciones vinieron a visitarnos: una de Suiza y otra de España (en la foto). En total más de 20 personas de estos dos países de Europa vinieron para acompañarnos y para saludar a nuestra Madre en el momento de su coronación.
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(Bueno, y hasta aquí por hoy día. Aún queda mucho más que contar. Pronto ... ¡continuará! ...)

2 comentarios:

  1. Que alegria me da el poder disfrutar de la vida que está sucediendo en Burundi, no me queda mas que decir Gracias Madrecita por todo esots regalos, de mis hermanos que tantas veces desde niña y luego desde joven desee conocer (aunque tambien ahora a mis años esos deseos estan latentes). Desde chile a 03/03/2011. Un abrazo cariñozo a todos y en especial al Padre Claudio; Mitty Costa

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  2. Gracias Mitty por tus comentarios. Cariños a todos en la casa. Quedamos unidos! P. Claudio

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